Un Poco Sobre Mi

Hola! Soy Ezekiel Martin. Nací en Henderson, un pueblo tranquilo de la provincia de Buenos Aires, Argentina. A los 4 o 5 años, mi familia se mudó a la ciudad de Olavarría por trabajo, y allí viví los siguientes treinta años.
La música no llegó a mi vida por casualidad: nació en casa. Mi padre tocaba la guitarra y cantaba en peñas de folklore argentino; esas noches, con amigos alrededor y coplas al compás del viento pampeano, fueron mi primera escuela auditiva. Mi madre, por su parte, llenaba la casa con las voces que siempre la acompañaron: baladas románticas, boleros clásicos y, sobre todo, flamenco, ese cante hondo que hoy, sigue siendo su banda sonora íntima. De ella no solo tengo su música sino que también una de las cosas que más me definen al componer, las letras. Mi hermana, en cambio, traía el mundo contemporáneo a través de los CD que rotaba sin parar en su reproductor: pop, rock alternativo, bandas internacionales… En ese entorno, el sonido no era entretenimiento: era parte del aire que respirábamos.
A los 7 años, en un taller del colegio primario, toqué mi primer instrumento: una flauta dulce. Poco después, mis padres me regalaron un teclado. Aunque en casa había guitarra, y mucha, yo no quería seguir el mismo camino que mi padre. Algo en el piano me llamaba más: su amplitud, su soledad, su capacidad para ser orquesta y voz al mismo tiempo. Poco a poco, el teclado se convirtió en piano, y el piano, en mi refugio.
A los 9 años ingresé al Conservatorio de Música “Ernesto Mogávero” en Olavarría, donde estudié hasta los 17. No terminé la carrera —me faltaban dos años—, pero esos ocho años me dieron una base sólida en lenguaje musical, armonía y técnica que sigo usando todos los días.
Con 12 años compuse mi primera canción. A los 15, junto a amigos del colegio, formamos una banda llamada “Inercia”. Con tres temas míos nos presentamos a un concurso provincial, quedando segundos en la etapa zonal. Fue una experiencia que me marcó: por primera vez sentí que la música podía ser algo más que un hobby. Quise dedicarme a ella… pero mis padres no lo vieron viable. Así que terminé el secundario, y luego estudié Ciencias Económicas en la universidad.
Durante años estuve alejado de la música activa. No dejé de escucharla, ni de sentir su llamado, pero no la practiqué. Hasta que llegó la pandemia, y con ella, un replanteamiento profundo. Al mudarme a España y conocer gente nueva, algo se reactivó. Hace tres años volví a subir a un escenario. Y en cuanto canté la primera nota, supe una cosa con absoluta claridad: nunca debería haberme bajado de él.
Hoy compongo, produzco, arreglo y edito sonido. Trabajo con piano, guitarras, orquestaciones virtuales y postproducción audiovisual, siempre desde una mirada narrativa. Y, por primera vez en mucho tiempo, siento que estoy exactamente donde debo estar.
Siempre gracias…




